El cuerpo está despierto y organizado.
Ahora sí: toca la consonante.
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El ritmo ayuda a anticipar el movimiento. Si tu hijo se agobia con el sonido, el silencio es una opción tan buena como cualquier otra.
ROOTAFAMILYVeinticinco ejercicios, unos quince minutos al día, todos los días antes de la sesión de lenguaje. Siempre en el mismo orden: primero calmar, después los patrones de movimiento, después la fuerza del centro, y al final los ojos, la boca y la lengua.
No hay que elegir nada. Abres, pulsas y la rutina te lleva.
Nada caro y nada difícil de encontrar. Casi todo lo tienes ya en casa.